Pruebas diagnósticas
Las personas con enfermedad celíaca generan habitualmente anticuerpos específicos contra el gluten (antigliadina y antipéptidos desamidados de gliadina) y autoanticuerpos específicos contra la transglutaminasa tisular (antitransglutaminasa y antiendomisio). Pueden ser detectados y cuantificados en sangre y se pueden analizar los subtipos IgA e IgG de cada anticuerpo.
Ante una sospecha de enfermedad celíaca, se determinarán en sangre los siguientes parámetros:
- IgA total
- IgA antitransglutaminasa tisular
- IgG antitransglutaminasa tisular o IgG antipéptidos desamidados de gliadina (sólo si existe déficit de IgA).
Esta prueba debe realizarse antes de retirar el gluten de la dieta.
Si el consumo de gluten es normal y la persona no sigue un tratamiento inmunosupresor, un resultado negativo hace poco probable la enfermedad, pero no puede descartarse en adultos con alta sospecha.
La enfermedad celíaca provoca un daño intestinal que puede ser evaluado en las muestras (biopsias) de duodeno obtenidas mediante endoscopia oral.
La lesión intestinal, según Marsh-Oberhuber, se clasifica en:
- Marsh 1: enteritis linfocítica.
- Marsh 2: enteritis linfocítica con hiperplasia de criptas.
- Marsh 3: enteritis linfocítica con hiperplasia de criptas y atrofia de vellosidades.
Por lo general, se considera que hay enteritis linfocítica si el recuento de linfocitos intraepiteliales supera el 25% y se considera que hay atrofia de vellosidades si la relación vellosidad:cripta es inferior a 3:1. La atrofia puede ser parcial (Marsh 3A), subtotal (Marsh 3B) o total (Marsh 3C).
Esta prueba debe realizarse antes de retirar el gluten de la dieta.
Cualquiera de estas lesiones es compatible con el diagnóstico de la enfermedad celíaca, pero es necesario descartar otras posibles causas cuando no hay atrofia o cuando hay atrofia en ausencia de anticuerpos.
Causas alternativas de enteritis linfocítica a descartar cuando los anticuerpos son positivos pero no hay atrofia.
- Helicobacter pylori. Se detecta con el test del aliento o en la gastroscopia y se trata con antibióticos.
- Parásitos intestinales (Giardia lamblia, principalmente). Se detecta con análisis de heces y se trata con fármacos.
- Sobrecrecimiento bacteriano. Se detecta con el test de espirado de hidrógeno/metano y se trata con antibióticos, dieta baja en azúcares y probióticos.
- Alergias alimentarias. Se detectan con las pruebas clásicas de alergia y se tratan con la restricción del alimento responsable.
- Consumo habitual de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Revisar la medicación habitual.
Causas alternativas de atrofia a descartar cuando los anticuerpos son negativos.
- Parásitos intestinales (Giardia lamblia, principalmente).
- Enteropatía autoinmune.
- Inmunodeficiencia común variable.
- Fármacos para la hipertensión (Olmesartán, principalmente).
El linfograma intraepitelial es el resultado del estudio inmunológico de los linfocitos intraepiteliales de la biopsia duodenal mediante citometría de flujo.
Esta técnica permite analizar distintas subpoblaciones de linfocitos intraepiteliales, cuya proporción relativa se altera en personas con enfermedad celiaca.
Existe un patrón normal en personas sanas y un patrón alterado característico de la enfermedad celíaca que se normaliza parcialmente con la dieta sin gluten.
Esta prueba debe realizarse a las pocas horas de haber tomado la biopsia duodenal y es aconsejable el consumo de gluten en las semanas previas.
El linfograma intraepitelial no forma parte de la rutina diagnóstica y se recurre a él en determinadas situaciones:
- EC Marsh 1 seropositiva: EC diagnosticada en ausencia de atrofia con mala respuesta a la dieta sin gluten.
- EC Marsh 3 seronegativa: EC diagnosticada en ausencia de anticuerpos con mala respuesta a la dieta sin gluten.
- EC Marsh 1 seronegativa: posible EC en ausencia de anticuerpos y de atrofia.
El estudio genético HLA persigue determinar si la persona posee alguna de las variantes genéticas que dan lugar a las variantes proteicas de riesgo.
Las variantes de riesgo están presentes en más del 30% de la población general y en prácticamente el 100% de las personas con enfermedad celíaca.
La presencia de riesgo no indica que se padezca la enfermedad, pero la ausencia de riesgo la descarta casi con total certeza.
Los genes implicados son dos y se llaman HLA-DQA1 y HLA-DQB1. Sus distintas variantes (alelos) se identifican con un código numérico.
Las proteínas a las que dan lugar se denominan HLA-DQ y sus variantes se identifican igualmente con números.
Las proteínas de riesgo, los alelos de riesgo que dan lugar a ellas (entre paréntesis) y el porcentaje aproximado de personas celiacas que las poseen son:
- HLA-DQ2.5 (DQA1*05 – DQB1*02): 90-95%
- HLA-DQ8 (DQA1*03 – DQB1*03:02): 5-10%
Algunas personas con enfermedad celíaca solo poseen un alelo de riesgo y las proteínas a las que dan lugar también se consideran de riesgo, aunque es bajo:
- HLA-DQ2.2 (DQA1*02 – DQB1*02): 1-2%
- HLA-DQ7.5 (DQA1*05 – DQB1*03:01): 0-1%
Es importante tener en cuenta que cada persona posee dos alelos de cada gen (uno materno y otro paterno), y que pueden ser de riesgo o no.
Esta prueba puede realizarse en cualquier momento, ya que su resultado no se ve afectado por el tipo de dieta.
El estudio genético HLA no forma parte de la rutina diagnóstica y se recurre a él en determinadas situaciones:
- En familiares de una persona diagnosticada para mantener los controles periódicos si se confirma la predisposición genética.
- En personas con diagnóstico dudoso, para reforzar (si es positivo) o descartar (si es negativo) el diagnóstico.
- En personas que ya están a dieta sin gluten, para evitar reintroducir el gluten y realizar más pruebas si el resultado es negativo.
Autor: Juan Ignacio Serrano Vela. Doctor en Biología. Servicio de Investigación de la Asociación. Actualizado: marzo 2025.
