Cascar los huevos y batirlos intensamente con el azúcar y la esencia de vainilla (hasta obtener punto de cinta).
Mezclar la fécula, la xantana, la levadura.
Añadir suavemente la mezcla anterior al huevo batido e integrar totalmente.
Escudillar dos moldes (si son de silicona no hace falta engrasarlos, si son de aluminio, haría falta poner papel vegetal) y hornear a 205º C durante 6 minutos.
Atemperar y desmoldar.
Partir en dos.
Emborrachar los bizcochos con el almíbar.
Colocar en un molde (o en un acetato cerrado) el bizcocho emborrachado.
Agregar a continuación la nata y colocar el otro aro de bizcocho por encima.
Apretar bien y dejar que tome cuerpo en el frío durante 20 minutos.
Lavar las fresas, retirar el pedúnculo y cortar en dos.
Echar la mermelada de fresa en el centro del bizcocho superior.
Decorar el final de la superficie con nata montada y el lateral de igual manera.
Poner las fresas por la parte superior e introducir en el frío.
Una vez que tome cuerpo y se enfríe, desmoldar y servir.
