Publicado el: 4 de septiembre de 2026
Los datos de los registros sanitarios del Reino Unido han permitido realizar un estudio poblacional sobre la incidencia, la prevalencia y las tasas de asociación entre diferentes enfermedades autoinmunes, así como su evolución en las últimas dos décadas. En total se han analizado 19 enfermedades autoinmunes en más de 22 millones de ciudadanos británicos entre 2000 y 2019.
El estudio, publicado en la revista científica The Lancet en 2023, ha analizado además si factores como la edad, el sexo, la región de residencia, el nivel socioeconómico o la estación del año en la que se diagnostica cada patología influyen de alguna manera en el riesgo de desarrollo de estas enfermedades. La enfermedad celíaca destaca por ser una de las patologías autoinmunes cuya incidencia se ha incrementado en las últimas dos décadas y por su fuerte asociación con la diabetes tipo 1 y las enfermedades tiroideas. Su diagnóstico es más frecuente en el sexo femenino y en los grupos de población menos deprimidos desde el punto de vista socioeconómico, concentrándose los diagnósticos en la infancia y adolescencia o bien en edades más tardías.
Prevalencia
Las 19 enfermedades autoinmunes evaluadas en el Reino Unido entre 2000 y 2019 afectan al 10,2% de la población estudiada, más de 22 millones de ciudadanos, y debido al sesgo por sexos oscila entre el 13,1% registrado en mujeres y el 7,4% en varones.
Evolución de la incidencia en el tiempo
En el periodo de estudio se ha observado un leve incremento, del 4%, en el número de personas que desarrollan por primera vez una enfermedad autoinmune, y en total se ha observado un incremento notable, del 22%, en la incidencia de enfermedades autoinmunes en estos 20 años. El mayor incremento se observó en la enfermedad celíaca, la enfermedad de Graves y el síndrome de Sjögren, especialmente en mujeres, destacando además que el mayor número de diagnósticos se produjo en personas de edad muy avanzada (>80 años) en el caso de la enfermedad de Graves y en menores de 40 años en el caso de la enfermedad celíaca. Por el contrario, la tiroiditis de Hashimoto y la anemia perniciosa mostraron un leve descenso a lo largo de los años, tal vez debido a un tratamiento farmacológico más racional de personas de edad avanzada con hipotiroidismo subclínico en el caso de la tiroiditis de Hashimoto y al aumento en el consumo de suplementos alimenticios en las últimas décadas o al mejor reconocimiento de posibles causas de déficit de vitamina B12, como la infección por Helicobacter pylori, en el caso de la anemia perniciosa.
Influencia de la edad
Para la mayoría de las enfermedades autoinmunes, el número de diagnósticos se incrementa con la edad. Sólo 6, la enfermedad de Addison, la enfermedad celíaca, la diabetes tipo 1 de debut infantil, la psoriasis, el vitíligo y la vasculitis, son principalmente diagnosticadas a edades muy tempranas, antes de los 5 años. En otras, como la esclerosis múltiple o el lupus eritematoso sistémico, se produce mayor número de diagnósticos en personas de mediana edad. En algunas incluso los diagnósticos se concentran en dos etapas de la vida, la infancia y adolescencia o bien en edades tardías, como es el caso de la enfermedad celíaca, la enfermedad inflamatoria intestinal y la vasculitis.
Influencia del sexo
Las enfermedades autoinmunes son más comunes en mujeres, especialmente las enfermedades tiroideas, el síndrome de Sjögren, el lupus eritematoso sistémico y la esclerosis sistémica. Solo 3 son más frecuentes en varones: la espondilitis anquilosante, la diabetes tipo 1 infantil y la miastenia gravis.
Influencia del nivel socioeconómico
En general, se diagnostican más enfermedades autoinmunes en los niveles socioeconómicos más bajos, encontrándose las mayores diferencias en el caso de la enfermedad de Graves, la anemia perniciosa, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico. Los grupos de población más desfavorecidos tienen hasta un 70% más de posibilidades de desarrollar dichas patologías, tal vez a causa de una mayor exposición a factores de riesgo relacionados con la alimentación, la obesidad, el tabaquismo y la contaminación ambiental. Hubo dos cuya incidencia fue mayor en los niveles socioeconómicos más altos, la enfermedad celíaca y la polimialgia reumática, tal vez por un mejor conocimiento y cribado de las mismas. Otras, en cambio, afectan de manera similar a todos los niveles.
Influencia de la región de residencia
El área geográfica no parece afectar de forma relevante al riesgo de autoinmunidad. En todo caso, se observó una mayor incidencia de anemia perniciosa en el norte de Inglaterra y de enfermedad celíaca, diabetes tipo 1 y polimialgia reumática fuera de Londres, mientras que en estas regiones periféricas hubo menos casos de síndrome de Sjögren, lupus eritematoso sistémico y vitíligo.
Influencia de la estación del año
Sólo dos enfermedades autoinmunes mostraron una clara estacionalidad, el vitíligo, que se diagnostica más en verano, tal vez por la mayor exposición y visibilidad de la piel y su despigmentación, y la diabetes tipo 1, con un mayor número de diagnósticos en los meses de invierno.
Asociación entre diferentes enfermedades autoinmunes
Las enfermedades autoinmunes aparecen asociadas unas a otras con mayor frecuencia de la esperada. Dicho de otra manera, padecer una enfermedad autoinmune incrementa el riesgo de desarrollar alguna otra. Las enfermedades autoinmunes que aparecen asociadas entre sí con mayor frecuencia son el síndrome de Sjögren, el lupus eritematoso sistémico y la esclerosis sistémica. Por su parte, la diabetes tipo 1 de debut infantil muestra una fuerte asociación con la enfermedad de Addison, la enfermedad celíaca y las enfermedades tiroideas de Graves y de Hashimoto. La enfermedad de Addison, en concreto, es la que registra una mayor incidencia entre las personas que ya sufren alguna otra enfermedad autoinmune.
Estas asociaciones pueden ser debidas a factores genéticos o ambientales compartidos entre algunas de ellas o bien al cribado de unas enfermedades cuando se padecen las otras. Por ejemplo, la enfermedad celíaca se busca en personas con diabetes tipo 1, y las enfermedades tiroideas se buscan en personas con enfermedad celíaca. Pero también puede influir el tratamiento farmacológico, generalmente inmunosupresor, en el riesgo de desarrollo de otras enfermedades. Estos tratamientos en teoría reducirían las opciones de manifestar enfermedades autoinmunes, aunque en el caso de la enfermedad de Addison, caracterizada por una insuficiencia adrenal, puede ser consecuencia directa de los tratamientos inmunosupresores de otras enfermedades autoinmunes, y de ahí la aparente mayor incidencia de esta enfermedad en pacientes con cualquier enfermedad autoinmune. Hay que tener en cuenta que este estudio se ha llevado a cabo a partir de los registros sanitarios de los pacientes y es posible que muchos registros de enfermedad de Addison correspondan a personas con insuficiencia adrenal cuyo origen no es autoinmune, sino farmacológico, por el citado tratamiento inmunosupresor.
Autor: Juan Ignacio Serrano Vela. Doctor en Biología. Servicio de Investigación de la Asociación.
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Artículo original: Conrad N, Misra S, Verbakel JY, Verbeke G, Molenberghs G, Taylor PN, Mason J, Sattar N, McMurray JJV, McInnes IB, Khunti K, Cambridge G. Incidence, prevalence, and co-occurrence of autoimmune disorders over time and by age, sex, and socioeconomic status: a population-based cohort study of 22 million individuals in the UK. Lancet. 2023 Jun 3;401(10391):1878-1890. https://www.doi.org/10.1016/S0140-6736(23)00457-9