¿Qué componentes del trigo causan sensibilidad al gluten no celíaca?

Publicado el: 8 de julio de 2026

La sensibilidad al gluten no celíaca, también aludida como sensibilidad al trigo no celíaca, en una concepción más amplia dado el desconocimiento sobre los agentes causantes de este síndrome, se diagnostica en personas que experimentan síntomas al consumir alimentos basados en el trigo o con ingredientes derivados de este u otros cereales con gluten sin padecer enfermedad celíaca ni alergia al trigo, y sin otra causa que explique los síntomas, que mejoran con la dieta sin gluten.

Al igual que la enfermedad celíaca (EC), la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) se presenta con síntomas digestivos y extradigestivos. Entre los primeros destacan la diarrea, el dolor y la distensión abdominal, y entre los segundos son comunes el cansancio, las migrañas, la ansiedad y ciertos problemas cognitivos como la falta de concentración, la confusión mental y la pérdida de memoria. La ausencia de biomarcadores para su diagnóstico dificulta conocer a cuánta gente afecta en realidad, asumiéndose que probablemente supera la prevalencia de la EC, situada en promedio en el 1%. Se asume igualmente que un porcentaje de pacientes con síndrome de intestino irritable padecen SGNC.

Un equipo de expertos de las universidades de Columbia (Nueva York) y Florida del Sur (Tampa) en Estados Unidos y de la Universidad McMaster (Halmilton) en Canadá han hecho una revisión de los ensayos clínicos realizados con pacientes en busca de los posibles desencadenantes de la SGNC. De los 175 trabajos identificados, 16 fueron seleccionados para un análisis riguroso por cumplir los criterios mínimos establecidos por el equipo. En ellos, los componentes del trigo evaluados fueron el gluten y los fructanos (carbohidratos fermentables del grupo de los FODMAP). Quedaron fuera de estudio otros componentes del trigo sugeridos en algunas de las investigaciones excluidas, como los inhibidores de amilasa-tripsina (ATI), las aglutininas del germen de trigo o el glifosato, un herbicida de uso común en la agricultura.

Los ensayos se habían llevado a cabo entre 2011 y 2022 (salvo uno de 1980) en Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Dinamarca, Noruega, España, Italia e Irán, y se realizaron con personas celíacas adultas, mayoritariamente de sexo femenino, aunque dos incluían también menores de 16 años. 4 ensayos tenían un diseño paralelo y 12 eran cruzados, y solo en uno (de diseño cruzado) se investigó el efecto de los fructanos. En los ensayos paralelos, los participantes sólo tenían que consumir gluten o placebo, según el grupo al que hubieran sido asignados al azar. En los ensayos cruzados, los participantes tenían que consumir gluten, fructanos (en el caso en que se ensayó) y placebo de manera secuencial, en un orden asignado al azar, con un periodo intermedio entre cada sustancia ensayada.

Todos los ensayos seguían un protocolo “doble ciego”, en el que ni los participantes ni los investigadores conocían qué grupo recibía el gluten y cuál el placebo en los ensayos paralelos, o en qué orden habían sido administradas las diferentes sustancias (gluten, fructanos y placebo) en los ensayos cruzados, hasta su finalización. En los ensayos paralelos los periodos de administración iban desde 1 único día hasta un consumo diario durante 6 meses, mientras que en los ensayos cruzados los periodos de administración de cada sustancia (gluten, fructanos y placebo) oscilaron entre 3 y 16 días, y los periodos intermedios entre unas y otras fueron de 3 a 14 días.

Los placebos empleados en los diferentes ensayos fueron almidón de arroz, almidón de maíz, maltodextrina, dextrina, glucosa, xilosa o suero de leche, mientras que el gluten era administrado en cantidades prefijadas en cápsulas, en sobres o incorporado en productos de panadería o bollería sin gluten (pan, magdalenas o croissants) o en harina sin gluten, según el ensayo. El ensayo que investigó el efecto de los fructanos además del gluten, incorporó estas sustancias en barritas de muesli sin gluten bajas en FODMAP, por lo que los participantes consumieron, de forma secuencial y en un orden aleatorio predefinido, barritas con gluten añadido, barritas con fructanos añadidos o barritas sin gluten ni fructanos añadidos, a modo de placebo.

En la mitad de los ensayos analizados (3 paralelos y 5 cruzados) se concluyó que el gluten desencadenaba los síntomas en los pacientes con SGNC. En el ensayo que evaluó también el efecto de los fructanos, con diseño cruzado, el efecto de la administración de gluten fue similar al efecto del placebo, y el efecto de la administración de fructanos tampoco fue diferente del placebo analizado en el conjunto de los participantes. Sin embargo, en el análisis individual de cada participante sí se detectó un empeoramiento de los síntomas tras la administración de fructanos en comparación con el placebo.

En resumen, los resultados de los diferentes ensayos realizados hasta la fecha para testar el potencial efecto de dos componentes del trigo, el gluten y los fructanos, en la inducción de síntomas en pacientes sin enfermedad celíaca que retiraron el gluten de su dieta ante la sospecha de padecer una sensibilidad al gluten no celíaca y que mejoraron, no son consistentes. Comparados entre sí, dichos diseños son muy poco homogéneos, lo que dificulta el análisis conjunto de sus resultados y la obtención de conclusiones claras.

Los ensayos evaluados adolecen de una selección adecuada de participantes. Incluyeron pacientes que habían iniciado la dieta sin gluten por su cuenta y habían mejorado, por lo que estaban ‘autodiagnosticados’ de sensibilidad al gluten (trigo) no celíaca. No incluyeron ningún grupo de personas sanas como control para someterles a la misma intervención con gluten (y/o fructanos) y/o placebo y así determinar si los efectos observados eran específicos del grupo autorreportado como SGNC o bien eran efectos generales que también se producen en sujetos sanos.

Por otro lado, los protocolos de administración de las sustancias investigadas (gluten y fructanos) diferían en cuanto a la dosis y a la pureza de la sustancia administrada, así como en los tiempos de administración. En unos casos el gluten era administrado en cápsulas o sobres, mientras que en otros se incorporaba (al igual que los fructanos) en alimentos sin gluten como magdalenas, barritas de muesli o harinas sin gluten, cuyos ingredientes podrían causar síntomas por sí mismos, al igual que los diferentes placebos empleados.

En definitiva, los resultados obtenidos hasta la fecha son insuficientes para determinar con seguridad qué componentes del trigo deben ser eliminados de la dieta para tratar la SGNC. Las futuras investigaciones al respecto deben asegurar unos criterios claros y consistentes a la hora de seleccionar pacientes y definir unos protocolos adecuados en los ensayos, que fijen las vías de administración idóneas, así como las cantidades ideales y los tiempos requeridos, y debe también incorporar grupos sanos como control para establecer comparaciones e identificar efectos de manera fiable.

Autor: Juan Ignacio Serrano Vela. Doctor en Biología. Servicio de Investigación de la Asociación.

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Artículo original: An C, Yang J, Pinto-Sanchez MI, Verdu EF, Lebwohl B, Green PH, Alaedini A. Molecular Triggers of Non-celiac Wheat Sensitivity: A Scoping Review and Analysis. Am J Gastroenterol. 2025 Jan 16;120(9):1998-2008. https://doi.org/10.14309/ajg.0000000000003318